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Los primeros habitantes
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Los Primeros Habitantes

Hace unos 42 mil años, es decir, hasta cerca del 40 mil antes de Nuestra Era (aNE), el paisaje era muy diferente del que conocemos: no habla pueblos ni ciudades, pues no existían los hombres y mujeres para construirlos y habitarlos; abundaban las selvas, los bosques y matorrales, mas densos que los actuales, y muchos de aquellos lagos, ríos y pantanos ahora están secos.  Habla animales de gran tamaño, como el mamut, el mastodonte, el antiguo caballo americano y el gliptodonte, que después desaparecieron.  El clima, era también diferente debido a la mayor humedad del ambiente; las temperaturas eran mucho más bajas que hoy y las partes norte y sur de la Tierra estaban cubiertas de hielo y nieve, circunstancia que aprovecharon los antiguos cazadores para cruzar hacia América desde el continente asiático por el puente natural del entonces congelado estrecho de Bering. 

Durante miles de años, hombres y mujeres recorrieron las tierras que ahora llamamos americanas, siempre en busca de alimentos y climas menos rigurosos. Veinticinco mil años después de que aquellos primeros habitantes cruzaran el estrecho de Bering, llegaron a lo que hoy es México los primeros grupos humanos, seguidos en épocas diferentes y a lo largo de diversas rutas, por otros pobladores.  Algunos de éstos se internaron por el Altiplano Central y se establecieron en las zonas áridas del norte y centro del país; otros siguieron por la costa del golfo de, México hasta Yucatán; y otros finalmente, se encaminaron hacia las costas del Golfo de California y el Océano Pacifico. 

No se sabe con precisión cuándo llegaron nuestros antepasados al territorio estatal. los restos más antiguos de seres humanos localizados hasta ahora en el sur datan de 22 mil años aNE, y son los testimonios encontrados en la Cueva Encantada, junto a Chimalacatlán, Morelos, cerca de los actuales limites con Guerrero.

Los primeros pobladores de nuestro estado se asentaron en las Sierras del Norte, los Valles Centrales y La Montaña; dejaron como testimonio de su vida diaria puntas de flecha, navajas, hachas, huesos tallados, pinturas y dibujos en las paredes de las cuevas.  Se han encontrado también esqueletos humanos y huesos de animales en Zumpango del Río, Chapultepec, Tlacotepec, Chichihualco y Ayahualuico, en la región de los Valles Centrales, y en Ixcuinatoyac, en la Montaña, con una antigüedad aproximada de entre 30 a 15 mil años aNE. 

Por los objetos encontrados, podemos suponer cómo vivían esos antepasados nuestros y asegurar que eran recolectores y cazadores nómadas, es decir, que andaban siempre de un lugar a otro en busca de sitios más propicios para obtener alimento y vestido, así como refugios naturales que los protegieran del clima y los animales. Las pieles de los animales que cazaban les servían para vestirse, además de aprovechar la carne, los cuernos y los huesos; con éstos se hacían cuchillos y punzones. 

Aprovecharon también los vegetales; por ejemplo, con la cáscara del fruto del bule elaboraban guajes o recipientes, del jícaro hacían las conocidas jícaras, y del maguey sacaban fibras para hacer lazos y tejer redes. Al alcanzar un mayor desarrollo cultural, produjeron instrumentos más complicados, como el átiatl o lanza dardos y trituradores de semillas, como molcajetes y metates. Vivían, generalmente, en grupos pequeños y sólo llevaban consigo lo indispensable para sobrevivir.  Su organización interna se basaba en fuertes lazos familiares. Solía haber dos jefes en el grupo: el que demostraba tener mayor habilidad y capacidad para el combate y para la caza, y el brujo que se encargaba de la dirección espiritual, es decir, que servía de intermediario entre los hombres y los dioses. 

Entre sus creencias religiosas, figuraba la de que la muerte era una prolongación de la vida, por lo que enterraban los cadáveres acompañados de sus objetos de uso personal, para que les sirvieran en el otro mundo.

Pero el gran descubrimiento que permitió a nuestros antepasados pasar de la vida nómada a la sedentaria es decir, estable en un sitio- fue la agricultura.